Entrevista Diario de Noticias de Álava (1-5-2008)
OSKAR MATUTE, parlamentario y miembro de la presidencia de ezker batua-berdeak
"Nuestra presencia en el tripartito nos ha desgastado, por lo que debemos reconciliarnos con el electorado"
Los adversos resultados cosechados en las pasadas elecciones generales han dotado a la próxima Asamblea General de EB de una relevancia trascendental, con el denominado 'sector crítico' dispuesto a hacer oír su voz. Oskar Matute es uno de sus principales impulsores.
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bilbao.
El fracaso de las mociones éticas contra ANV ha puesto en el ojo del
huracán a los concejales que se han opuesto a las mismas, una situación
que Oskar Matute considera que no contribuye en absoluto a solucionar
el conflicto.
Las diferentes corrientes que forman el
sector crítico de EB, ¿presentarán una candidatura unitaria a la
dirección del partido en la Asamblea General?
Creemos que
representamos ideas de un mejor presente y de un futuro necesario para
EB. En ese sentido, estamos encontrando un apoyo importante tanto en
cargos públicos como en militantes en las asambleas de base, que nos
piden que demos forma a estas reflexiones en una apuesta por una
candidatura alternativa si nuestros planteamientos no son asumidos por
la dirección. Es pronto pero, en cualquier caso, estamos encontrando la
solidez y el basamento necesarios para plantearnos presentar una
candidatura alternativa.
¿Podría encabezar usted dicha candidatura?
He hecho una
apuesta personal saliendo a la luz pública por convicción política. Se
dice que la izquierda es rebeldía, compromiso y lucha, y creo que mi
voz ha podido sonar rebelde, es una voz comprometida y que está
dispuesta a luchar para que se oiga. No contra nadie, es en todo caso
una lucha en beneficio de EB-Berdeak, y qué papel juegue yo es lo menos
importante. Desde luego, me voy a mantener en la reflexión en la que
estoy, coincidiré con muchos más compañeros en la misma y seremos entre
todos los que determinemos cuáles son las personas que encabezan y los
lugares que nos toca ocupar en esta Asamblea.
¿De qué depende que se confirme esa vía alternativa? ¿Qué aspectos se están discutiendo para ello?
Hace falta un diagnóstico más certero y real sobre nuestro mal
resultado en las elecciones generales, sobre una tendencia progresiva
de pérdida de apoyos electorales. Creemos, y esas son nuestras
soluciones, que es necesario que EB recupere las banderas tradicionales
de la izquierda. Es decir, que se nos perciba como una organización
autónoma, soberana, no vinculada a ningún otro partido político y
solamente atada por las reflexiones de los militantes, simpatizantes y
votantes de EB. De la capacidad que tengamos para presentarnos a la
sociedad como un producto de la izquierda roja, verde y violeta,
estaremos en disposición de avanzar y de transformar una situación de
estancamiento en otra de ilusión.
La postura que adopten finalmente los comunistas del EPK, ¿será determinante para el resultado final de la Asamblea?
El EPK tendrá la fuerza que le den los delegados de su disciplina que
puedan ser elegidos, y serán determinantes como otros muchos. No es una
pelea contra nadie, en todo caso es una línea de trabajo incluyente y
en la que nos gustaría que entrara el cien por cien de EB.
¿Con qué trabas se están encontrando a la hora de llevar a cabo el debate previo a la Asamblea General que reclamaban?
La importancia del debate político para determinar cuáles son nuestros
problemas y cuáles las soluciones no se está produciendo con el papel
protagonista que debería tener. Había una oportunidad de hacer un
debate más participativo y abierto, con un mayor acuerdo con las
asambleas locales, que son las que dan forma a EB en cada localidad y
creemos que no se está haciendo de la manera más correcta.
Este hecho, ¿podría poner en peligro el futuro de EB? Ha hablado incluso de situación de crisis.
No, cuando hablamos de situación de crisis lo que planteamos es una
situación de debilitamiento progresivo de EB, y ante el mismo creemos
que es necesario invertir esa tendencia con una apuesta que ilusione,
con una organización que sea capaz de analizar su trayectoria para
encontrar los errores, proyectar las soluciones e ilusionar al conjunto
de la sociedad vasca, o por lo menos a los sectores de izquierdas.
Además de la suya, han ido surgiendo más voces que dan por
amortizada la fórmula tripartita en el Gobierno Vasco. ¿Cuál debería
ser el papel de EB en ese hipotético nuevo escenario?
En el año
2001, ante una situación de excepcionalidad en la que incluso podía
estar en riesgo el grado de autogobierno de los vascos, con la entente
Mayor Oreja-Redondo Terreros y con gobiernos de José María Aznar, EB
hizo una apuesta por comprometerse con la gobernabilidad de este país y
por intentar que la misma contenga tintes progresistas inéditos hasta
la fecha. Fue una apuesta acertada entonces, pero la realidad ha
cambiado. Ahora no hay riesgo de un ataque hacia el Gobierno Vasco, y
aún defendiendo la labor que mis compañeros han realizado en el
Ejecutivo de Gasteiz, creo que hemos sufrido un desgaste evidente y que
es necesario que nos reconciliemos con nuestro electorado, de forma
sincera y con un proyecto de futuro.
Si el 'sector crítico' de EB se hace con la dirección del partido
tras la Asamblea General, ¿cuál será su postura en el Pleno del
Parlamento Vasco de junio en el que se abordará la propuesta para la
resolución del conflicto del lehendakari?
Tendremos que ver
cuál ha sido el tránsito hasta ese momento, qué recorrido tiene el
canal que se pretendía abrir entre el señor Rodríguez Zapatero y el
lehendakari, y habrá que ver también los términos en los que se plantea
la consulta y la posibilidad de que se pueda realizar. Es decir, qué
papel van a jugar los delegados del gobierno y el Gobierno central a la
hora de posibilitar o no dicha consulta. Con todo eso encima de la mesa
es con lo que hay que tomar la decisión.
Tras el caso de Arrasate, la Presidencia de EB ha anunciado que en
la Asamblea General se intentará cambiar el reglamento del partido para
evitar que decisiones de calado recaigan exclusivamente en las
asambleas locales. ¿Cómo valora esta posibilidad?
No estoy de
acuerdo. Hay una cosa que diferencia a EB del resto de partidos y es
que, al igual que IU, nace de un movimiento político y social de
carácter permanentemente inacabado, horizontal y asambleario. Y quitar
ámbitos de decisión a las asambleas locales, a los hombres y mujeres
que dan la cara día a día por EB y que conocen mejor que nadie la
problemática real de sus municipios, no es la mejor solución para
construir una izquierda. Más aún ahora, cuando la izquierda tiene que
plantearse cómo consigue volver a conectar con su base social y
electoral no sólo en Euskadi, sino en el conjunto de Europa, y
recuperarla para la acción política.
Ese cambio del reglamento también es enarbolado por la dirección de
IU para expulsar a los ediles de EB en Arrasate. ¿Podría llegar a
hacerlo?
Sinceramente, creo que no se va a llegar tan lejos.
Primero, porque estoy convencido de que todos en EB sabemos que no
sobra nadie, que falta mucha gente. En segundo lugar, porque las
expulsiones no son el camino de la resolución de los problemas en
términos democráticos. Y, por último, porque los concejales, tanto de
Arrasate como de Hernani, no han hecho algo que no se ajuste a los
estatutos, y si éstos se varían, no sé hasta qué punto se podría
aplicar la retroactividad. No podemos optar por la vía fácil, la
disciplinaria, que no hace otra cosa que debilitarnos y minar la
credibilidad en nuestro proyecto político.
A su juicio, ¿cuál es la clave del fracaso de las mociones?
La solución no puede pasar por retornar a escenarios de confrontación
con barreras artificiales como la de demócratas y violentos o por
tensionar hasta el máximo, en consonancia con la Ley de Partidos, la
vida social y política de nuestros pueblos y ciudades. >carlos c. borrra
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