martes, 06 de mayo de 2008

Entrevista Deia (1-5-2008)







"Nuestra presencia en el tripartito nos ha desgastado, por lo que debemos reconciliarnos con el electorado"
Los adversos resultados cosechados en las pasadas elecciones generales han dotado a la próxima Asamblea General de EB de una relevancia trascendental, con el denominado 'sector crítico' dispuesto a hacer oír su voz. Oskar Matute es uno de sus principales impulsores
Deia
Carlos C. Borra
bilbao. El fracaso de las mociones éticas contra ANV ha puesto en el ojo del huracán a los concejales que se han opuesto a las mismas, una situación que Oskar Matute considera que no contribuye en absoluto a solucionar el conflicto.

Las diferentes corrientes que forman el sector crítico de EB, ¿presentarán una candidatura unitaria a la dirección del partido en la Asamblea General que se celebrará los días 31 de mayo y 1 de junio?

Creemos que representamos ideas de un mejor presente y de un futuro necesario para EB. En ese sentido, estamos encontrando un apoyo importante tanto en cargos públicos como en militantes en las asambleas de base, que nos piden que demos forma a estas reflexiones en una apuesta por una candidatura alternativa si nuestros planteamientos no son asumidos por la dirección. Es pronto pero, en cualquier caso, estamos encontrando la solidez y el basamento necesarios para plantearnos presentar una candidatura alternativa.

¿Podría encabezar usted dicha candidatura?

He hecho una apuesta personal saliendo a la luz pública por convicción política. Se dice que la izquierda es rebeldía, compromiso y lucha, y creo que mi voz ha podido sonar rebelde, es una voz comprometida y que está dispuesta a luchar para que se oiga. No contra nadie, es en todo caso una lucha en beneficio de EB-Berdeak, y qué papel juegue yo es lo menos importante. Desde luego, me voy a mantener en la reflexión en la que estoy, coincidiré con muchos más compañeros en la misma y seremos entre todos los que determinemos cuáles son las personas que encabezan y los lugares que nos toca ocupar en esta Asamblea.

¿De qué depende que se confirme esa vía alternativa? ¿Qué aspectos se están discutiendo para ello?

Hace falta un diagnóstico más certero y real sobre nuestro mal resultado en las elecciones generales, sobre una tendencia progresiva de pérdida de apoyos electorales. Creemos, y esas son nuestras soluciones, que es necesario que EB recupere las banderas tradicionales de la izquierda. Es decir, que se nos perciba como una organización autónoma, soberana, no vinculada a ningún otro partido político y solamente atada por las reflexiones de los militantes, simpatizantes y votantes de EB. De la capacidad que tengamos para presentarnos a la sociedad como un producto de la izquierda roja, verde y violeta, estaremos en disposición de avanzar y de transformar una situación de estancamiento en otra de ilusión.

La postura que adopten finalmente los comunistas del EPK, ¿será determinante para el resultado final de la Asamblea?

El EPK tendrá la fuerza que le den los delegados de su disciplina que puedan ser elegidos, y serán determinantes como otros muchos. No es una pelea contra nadie, en todo caso es una línea de trabajo incluyente y en la que nos gustaría que entrara el cien por cien de EB.

¿Con qué trabas se están encontrando a la hora de llevar a cabo el debate previo a la Asamblea General que reclamaban?

La importancia del debate político para determinar cuáles son nuestros problemas y cuáles las soluciones no se está produciendo con el papel protagonista que debería tener. Había una oportunidad de hacer un debate más participativo y abierto, con un mayor acuerdo con las asambleas locales, que son las que dan forma a EB en cada localidad de Euskadi, y creemos que no se está haciendo de la manera más correcta.

Este hecho, ¿podría poner en peligro el futuro de EB? Ha hablado incluso de situación de crisis.

No, cuando hablamos de situación de crisis lo que planteamos es una situación de debilitamiento progresivo de EB, y ante el mismo creemos que es necesario invertir esa tendencia con una apuesta que ilusione, con una organización que sea capaz de analizar su trayectoria para encontrar los errores, para proyectar las soluciones y para ilusionar al conjunto de la sociedad vasca, o por lo menos a los sectores de izquierdas.

Además de la suya, han ido surgiendo más voces que dan por amortizada la fórmula tripartita en el Gobierno vasco. ¿Cuál debería ser el papel de EB en ese hipotético nuevo escenario?

En el año 2001, ante una situación de excepcionalidad en la que incluso podía estar en riesgo el grado de autogobierno de los vascos, con la entente Mayor Oreja-Redondo Terreros y con gobiernos de José María Aznar, EB hizo una apuesta por comprometerse con la gobernabilidad de este país y por intentar que la misma contenga tintes progresistas inéditos hasta la fecha. Fue una apuesta acertada entonces, pero la realidad ha cambiado. Ahora no hay riesgo de un ataque hacia el Gobierno vasco, y aún defendiendo la labor que mis compañeros han realizado en el Ejecutivo de Gasteiz, creo que hemos sufrido un desgaste evidente y que es necesario que nos reconciliemos con nuestro electorado, de forma sincera y con un proyecto de futuro.



Si el 'sector crítico' de EB se hace con la dirección del partido tras la Asamblea General, ¿cuál será su postura en el pleno del Parlamento vasco de junio en el que se abordará la propuesta para la resolución del conflicto del lehendakari?

Tendremos que ver cuál ha sido el tránsito hasta ese momento, qué recorrido tiene el canal que se pretendía abrir entre el señor Rodríguez Zapatero y el lehendakari, y habrá que ver también los términos en los que se plantea la consulta y la posibilidad de que se pueda realizar. Es decir, qué papel van a jugar los delegados del gobierno y el Gobierno central a la hora de posibilitar o no dicha consulta. Con todo eso encima de la mesa es con lo que hay que tomar la decisión.

Tras el caso de Arrasate, la Presidencia de EB ha anunciado que en la Asamblea General se intentará cambiar el reglamento del partido para evitar que decisiones de calado recaigan exclusivamente en las asambleas locales. ¿Cómo valora esta posibilidad?

No estoy de acuerdo. Hay una cosa que diferencia a EB del resto de partidos y es que, al igual que IU, nace de un movimiento político y social de carácter permanentemente inacabado, horizontal y asambleario. Y quitar ámbitos de decisión a las asambleas locales, a los hombres y mujeres que dan la cara día a día por EB y que conocen mejor que nadie la problemática real de sus municipios, no es la mejor solución para construir una izquierda. Más aún ahora, cuando la izquierda tiene que plantearse cómo consigue volver a conectar con su base social y electoral no sólo en Euskadi, sino en el conjunto de Europa, y recuperarla para la acción política.

Ese cambio del reglamento también es enarbolado por la dirección estatal de IU para expulsar a los ediles de EB en Arrasate. ¿Podría llegar a hacerlo?

Sinceramente, creo que no se va a llegar tan lejos. Primero, porque estoy convencido de que todos en EB sabemos que no sobra nadie, que falta mucha gente. En segundo lugar, porque las expulsiones no son el camino de la resolución de los problemas en términos democráticos. Y, por último, porque los concejales, tanto de Arrasate como de Hernani, no han hecho algo que no se ajuste a los estatutos, y si éstos se varían, no sé hasta qué punto se podría aplicar la retroactividad. No podemos optar por la vía fácil, la disciplinaria, que no hace otra cosa que debilitarnos y minar la credibilidad en nuestro proyecto político. Tenemos que ver cómo establecemos mecanismos que eviten que nos veamos cogidos en controversias como éstas. En cualquier caso, creo que la actual dirección de EB maneja una reflexión similar porque no dudo de su compromiso, respeto, confianza y cariño hacia EB.

A su juicio, ¿cuál es la clave del fracaso de las mociones?

La solución no puede pasar por retornar a escenarios de confrontación con barreras artificiales como la de demócratas y violentos o por tensionar hasta el máximo, en consonancia con la Ley de Partidos, la vida social y política de nuestros pueblos y ciudades. No podemos pasar en un año de apostar por un diálogo y una negociación a otro escenario de exclusión y arrinconamiento progresivo de sectores de nuestra sociedad.

José Antonio Pastor aboga por llevar a cabo una nueva reunión entre los partidos para consensuar un apoyo a las mociones. ¿Se trata de un último intento por salvarlas?

No sé si empecinarse en esas mociones aporta alguna solución o mejora la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas de este país, o contribuye a que la locura irracional de ETA desaparezca. Me temo que no, ojalá fuera tan sencillo, pero creo que no está al alcance de estas mociones ni de otras iniciativas. Ahí es donde habría que medir su eficacia en vez de dudar del compromiso inequívoco con los derechos humanos de otras opciones políticas.

¿Qué opinión le merecen los intentos por culpar a EB del resultado infructuoso de esta iniciativa?

Buscar responsables tal vez sea la manera más fácil de tapar sus propios errores. No fue únicamente EB quien se abstuvo ante esas mociones, hubo más partidos, incluso algunos con los que compartimos muy poco, como el PP o EA. El reparto de culpas sólo va a levantar más muros entre nosotros y desde luego contribuye muy poco a la búsqueda de soluciones.

actualidad

"Estamos encontrando la solidez necesaria para presentar una candidatura propia"

"Quitar ámbitos de decisión a las asambleas locales no es la mejor opción"

"La solución al conflicto no pasa por volver a escenarios de confrontación"

Tags: Oskar Matute, Deia

Entrevista Diario de Noticias de Álava (1-5-2008)

OSKAR MATUTE, parlamentario y miembro de la presidencia de ezker batua-berdeak

"Nuestra presencia en el tripartito nos ha desgastado, por lo que debemos reconciliarnos con el electorado"

Los adversos resultados cosechados en las pasadas elecciones generales han dotado a la próxima Asamblea General de EB de una relevancia trascendental, con el denominado 'sector crítico' dispuesto a hacer oír su voz. Oskar Matute es uno de sus principales impulsores.

Diario de Noticias de Álava


bilbao. El fracaso de las mociones éticas contra ANV ha puesto en el ojo del huracán a los concejales que se han opuesto a las mismas, una situación que Oskar Matute considera que no contribuye en absoluto a solucionar el conflicto.

Las diferentes corrientes que forman el sector crítico de EB, ¿presentarán una candidatura unitaria a la dirección del partido en la Asamblea General?
Creemos que representamos ideas de un mejor presente y de un futuro necesario para EB. En ese sentido, estamos encontrando un apoyo importante tanto en cargos públicos como en militantes en las asambleas de base, que nos piden que demos forma a estas reflexiones en una apuesta por una candidatura alternativa si nuestros planteamientos no son asumidos por la dirección. Es pronto pero, en cualquier caso, estamos encontrando la solidez y el basamento necesarios para plantearnos presentar una candidatura alternativa.

¿Podría encabezar usted dicha candidatura?
He hecho una apuesta personal saliendo a la luz pública por convicción política. Se dice que la izquierda es rebeldía, compromiso y lucha, y creo que mi voz ha podido sonar rebelde, es una voz comprometida y que está dispuesta a luchar para que se oiga. No contra nadie, es en todo caso una lucha en beneficio de EB-Berdeak, y qué papel juegue yo es lo menos importante. Desde luego, me voy a mantener en la reflexión en la que estoy, coincidiré con muchos más compañeros en la misma y seremos entre todos los que determinemos cuáles son las personas que encabezan y los lugares que nos toca ocupar en esta Asamblea.

¿De qué depende que se confirme esa vía alternativa? ¿Qué aspectos se están discutiendo para ello?
Hace falta un diagnóstico más certero y real sobre nuestro mal resultado en las elecciones generales, sobre una tendencia progresiva de pérdida de apoyos electorales. Creemos, y esas son nuestras soluciones, que es necesario que EB recupere las banderas tradicionales de la izquierda. Es decir, que se nos perciba como una organización autónoma, soberana, no vinculada a ningún otro partido político y solamente atada por las reflexiones de los militantes, simpatizantes y votantes de EB. De la capacidad que tengamos para presentarnos a la sociedad como un producto de la izquierda roja, verde y violeta, estaremos en disposición de avanzar y de transformar una situación de estancamiento en otra de ilusión.

La postura que adopten finalmente los comunistas del EPK, ¿será determinante para el resultado final de la Asamblea?
El EPK tendrá la fuerza que le den los delegados de su disciplina que puedan ser elegidos, y serán determinantes como otros muchos. No es una pelea contra nadie, en todo caso es una línea de trabajo incluyente y en la que nos gustaría que entrara el cien por cien de EB.

¿Con qué trabas se están encontrando a la hora de llevar a cabo el debate previo a la Asamblea General que reclamaban?
La importancia del debate político para determinar cuáles son nuestros problemas y cuáles las soluciones no se está produciendo con el papel protagonista que debería tener. Había una oportunidad de hacer un debate más participativo y abierto, con un mayor acuerdo con las asambleas locales, que son las que dan forma a EB en cada localidad y creemos que no se está haciendo de la manera más correcta.

Este hecho, ¿podría poner en peligro el futuro de EB? Ha hablado incluso de situación de crisis.
No, cuando hablamos de situación de crisis lo que planteamos es una situación de debilitamiento progresivo de EB, y ante el mismo creemos que es necesario invertir esa tendencia con una apuesta que ilusione, con una organización que sea capaz de analizar su trayectoria para encontrar los errores, proyectar las soluciones e ilusionar al conjunto de la sociedad vasca, o por lo menos a los sectores de izquierdas.

Además de la suya, han ido surgiendo más voces que dan por amortizada la fórmula tripartita en el Gobierno Vasco. ¿Cuál debería ser el papel de EB en ese hipotético nuevo escenario?
En el año 2001, ante una situación de excepcionalidad en la que incluso podía estar en riesgo el grado de autogobierno de los vascos, con la entente Mayor Oreja-Redondo Terreros y con gobiernos de José María Aznar, EB hizo una apuesta por comprometerse con la gobernabilidad de este país y por intentar que la misma contenga tintes progresistas inéditos hasta la fecha. Fue una apuesta acertada entonces, pero la realidad ha cambiado. Ahora no hay riesgo de un ataque hacia el Gobierno Vasco, y aún defendiendo la labor que mis compañeros han realizado en el Ejecutivo de Gasteiz, creo que hemos sufrido un desgaste evidente y que es necesario que nos reconciliemos con nuestro electorado, de forma sincera y con un proyecto de futuro.

Si el 'sector crítico' de EB se hace con la dirección del partido tras la Asamblea General, ¿cuál será su postura en el Pleno del Parlamento Vasco de junio en el que se abordará la propuesta para la resolución del conflicto del lehendakari?
Tendremos que ver cuál ha sido el tránsito hasta ese momento, qué recorrido tiene el canal que se pretendía abrir entre el señor Rodríguez Zapatero y el lehendakari, y habrá que ver también los términos en los que se plantea la consulta y la posibilidad de que se pueda realizar. Es decir, qué papel van a jugar los delegados del gobierno y el Gobierno central a la hora de posibilitar o no dicha consulta. Con todo eso encima de la mesa es con lo que hay que tomar la decisión.

Tras el caso de Arrasate, la Presidencia de EB ha anunciado que en la Asamblea General se intentará cambiar el reglamento del partido para evitar que decisiones de calado recaigan exclusivamente en las asambleas locales. ¿Cómo valora esta posibilidad?
No estoy de acuerdo. Hay una cosa que diferencia a EB del resto de partidos y es que, al igual que IU, nace de un movimiento político y social de carácter permanentemente inacabado, horizontal y asambleario. Y quitar ámbitos de decisión a las asambleas locales, a los hombres y mujeres que dan la cara día a día por EB y que conocen mejor que nadie la problemática real de sus municipios, no es la mejor solución para construir una izquierda. Más aún ahora, cuando la izquierda tiene que plantearse cómo consigue volver a conectar con su base social y electoral no sólo en Euskadi, sino en el conjunto de Europa, y recuperarla para la acción política.

Ese cambio del reglamento también es enarbolado por la dirección de IU para expulsar a los ediles de EB en Arrasate. ¿Podría llegar a hacerlo?
Sinceramente, creo que no se va a llegar tan lejos. Primero, porque estoy convencido de que todos en EB sabemos que no sobra nadie, que falta mucha gente. En segundo lugar, porque las expulsiones no son el camino de la resolución de los problemas en términos democráticos. Y, por último, porque los concejales, tanto de Arrasate como de Hernani, no han hecho algo que no se ajuste a los estatutos, y si éstos se varían, no sé hasta qué punto se podría aplicar la retroactividad. No podemos optar por la vía fácil, la disciplinaria, que no hace otra cosa que debilitarnos y minar la credibilidad en nuestro proyecto político.

A su juicio, ¿cuál es la clave del fracaso de las mociones?
La solución no puede pasar por retornar a escenarios de confrontación con barreras artificiales como la de demócratas y violentos o por tensionar hasta el máximo, en consonancia con la Ley de Partidos, la vida social y política de nuestros pueblos y ciudades. >carlos c. borrra


Tags: Oskar Matute, Ezker Batua

Entrevista Diario Vasco (1-5-2008)

OSKAR MATUTE | PARLAMENTARIO DE EZKER BATUA Y LÍDER DEL SECTOR CRÍTICO

«La base de EB quiere un giro a la izquierda y ve agotado al tripartito»

Oskar Matute (Bilbao, 35 años), lidera la alternativa a Javier Madrazo en la próxima asamblea de Ezker Batua prevista el 31 de mayo. Se ha convertido en la voz del sector crítico con la bandera de un necesario giro a la izquierda. «Nuestra base electoral ve agotado el tripartito», sostiene».

- ¿Qué proponen?

- Nuestra base electoral quiere un cambio de rumbo para refundar Ezker Batua-Berdeak. Y ése es el compromiso que tengo. ¿Quién lo encabeza? No es la cuestión más relevante. Lo que hay que hacer es dar un paso que nos sirva para coger impulso.

- ¿Será usted el que lidere la alternativa?

- Es una reflexión que todavía tenemos abierta, pero es cierto que voy a jugar un papel en esa alternativa y que voy a poner toda mi fuerza y todo mi empeño en ello.

- ¿Qué está pasando en EB?

- Ezker Batua-Berdeak vive un agotamiento producido por muchos factores. Uno tiene que ver con nuestra presencia en el Gobierno Vasco, una presencia que ha traído muchas cosas buenas que jamás voy a criticar. Tenemos que terminar la legislatura con naturalidad, la gestión es muy positiva, pero también creo que se nos ha pasado factura porque las condiciones de entrada de EB en el Gobierno Vasco en 2001 no son las mismas ahora y eso ha hecho que nuestra base electoral se divorciara de nuestras posiciones y se produzca un desafecto que queremos superar girando a la izquierda, mostrando más nítidamente las banderas de lucha de una izquierda roja, verde y violeta.

- ¿Por qué ese divorcio?

- Ha habido un discurso de mucho trabajo en la gestión pero en el que nos hemos dejado muchos pelos en la gatera. Es necesario que EB se perciba tal cual es, como una organización de izquierda transformadora, contestataria, alternativa. que apuesta por la regeneración ética de la política, comprometida con la lucha de los sindicatos, del movimiento obrero y los movimientos sociales. Que mira al largo plazo, no a corto.

- Usted firmó junto a otros cargos de EB una carta tras las elecciones generales en las que pedía «una autocrítica sincera». ¿A dónde ha ido a parar el electorado que ha perdido EB?

- No podemos negar que una parte de nuestro electorado se ha ido a parar al Partido Socialista, probablemente porque pensaban que el peligro de que el PP volviera al gobierno era real. Nuestra visualización social como proyecto de izquierdas ha quedado difuminada por nuestra presencia en el gobierno y porque en el imaginario colectivo se ha extendido de manera preocupante la sensación de que EB no es un proyecto autónomo, no es un proyecto soberano para la izquierda y desde la izquierda. Parecemos y aparecemos como una formación subalterna, ligada al tripartito y al PNV.

- ¿El tripartito está ya en cuestión?

- Es que creo que muchos votantes de Ezker Batua-Berdeak se encuentran ya cansados de nuestro apoyo al tripartito, ven que la fórmula tuvo en su día una validez, pero está ya agotada. Nuestro papel es ser altavoz en las instituciones y en la calle de los movimientos sociales y de los sindicatos. Eso es muy difícil hacerlo cuando se está en un gobierno que mantiene acciones que no compartimos en el terreno educativo, sanitario o de infraestructuras.

«Me siento 'anguitista'»

- ¿Defiende un cambio en la política de alianzas?

- Defendemos recuperar autonomía y soberanía, y recuperar el orgullo de una organización de izquierdas capaz de conectar con los sectores más desfavorecidos. Creemos que ése es nuestro cometido y entendemos que no hemos sido capaces de transmitir ese orgullo y esa voluntad seguramente por nuestra presencia en el Gobierno Vasco y por una serie de actuaciones erráticas en el plano de las alianzas en los territorios y de posiciones en las Juntas Generales.

- ¿Eso supondría explorar pactos con el PSE?

- No necesariamente, nosotros planteamos la recuperación de nuestra soberanía, rescatar nuestra capacidad de decisión como organización política de izquierdas y a partir de ahí buscar aquellos escenarios que favorezcan más al crecimiento de la izquierda vasca. ¿Es posible un pacto 'a la catalana' entre fuerzas de izquierda? Parece que a día de hoy no es posible pero no porque nosotros estemos en mayor o menos disposición sino porque aquellos actores que estarían llamados a protagonizar una especie de pacto 'a la catalana' parecen no estar dispuestos. En este asunto, nos definimos o al menos yo soy muy 'anguitista': Programa, programa, programa. Cuando el programa queda claro seguramente es fácil de explicar, cuando está diluido por esa necesidad de estar en el gobierno, es más difícil explicarlo y se produce ese divorcio entre la organización y la base electoral. El tripartito se ha convertido en un fin, no en un medio, y eso no puede ser.

Tags: Oskar Matute, Diario Vasco, Ezker Batua

Entrevista El Correo (1-5-2008)

OSKAR MATUTE PORTAVOZ PARLAMENTARIO DE EZKER BATUA Y MIEMBRO DEL SECTOR CRÍTICO DE LA COALICIÓN

«Es el momento de refundar EB; nuestro electorado está hastiado»

Matute plantea el relevo de Madrazo y recuperar las banderas de la izquierda junto a sindicatos y movimientos sociales

01.05.08 -

«Es el momento de refundar EB; nuestro electorado está hastiado»


De miembro de la dirección de EB y portavoz parlamentario a cabeza visible del sector crítico. Oskar Matute ha dado el salto con ánimo de provocar un debate interno para «relanzar» a la coalición.

-¿Qué le ha impulsado a involucrarse en este movimiento crítico con la dirección de Javier Madrazo?

-Veíamos con inquietud el desgaste que estaba sufriendo Ezker Batua, sobre todo ante nuestro electorado. Esto tampoco es ajeno al contexto internacional, donde la izquierda está acometiendo todo un proceso de renovación y reformulación de sus propuestas, sin renunciar a sus aspiraciones clásicas. El potencial de EB-Berdeak es enorme, pero para llegar a la gente debemos modificar algunas pautas y aspectos.

-¿En qué sentido?

-Vemos a nuestro electorado desencantado, hastiado. Es el momento de refundar EB para ofrecer una alternativa de izquierdas vasca que no sea el último refugio de nadie, sino una opción ilusionante. No es casual que nuestro electorado nos vea cada vez más como una organización no del todo soberana, demasiado vinculada al tripartito.

-¿Qué proponen?

-EB debe jugar un papel fundamental en la recomposición de la izquierda vasca, en su sentido más amplio, pero antes tiene que acometer su propia revisión. También hace falta una regeneración ética de la izquierda para conectar con muchos sectores sociales hoy desencantados de la clase política en general y de las opciones de izquierda en su fórmula clásica. En tercer lugar, debemos tener una mayor claridad en nuestra acción política institucional, que hay que revisar, incluidos los acuerdos de gobierno. Y, en cuarto lugar, debemos mostrarnos como una fuerza capaz de analizar sus problemas y resolverlos: la gente en Euskadi quiere una izquierda radicalmente democrática y comprometida. Hay que tramar una red muy amplia con los movimientos sociales y el sindicalismo de clase: de ahí venimos, nuestros horizontes de transformación son equiparables y juntos podemos establecer una masa crítica que se oponga al actual modelo socioeconómico y a la realidad que se vive en Euskadi.

-Usted ha participado durante años en las decisiones de la dirección de EB. Sorprende verle como una de las cabezas de este sector crítico.

-Nadie puede poner en duda mi lealtad hacia EB antes, ahora y después, porque seguiré manteniéndola. Hemos dado este paso porque creemos que no se ha hecho un análisis de nuestro mal resultado en las generales y porque sin hacerlo es difícil empezar a remontar esta grave situación. Yo no podía acompañar de manera silente un proceso que, a mi juicio, nos podía llevar a la minorización de la organización. Mis palabras y las de otros compañeros tienen que servir como elemento de agitación para impulsar el debate que relance a EB.

-¿Los ciudadanos entienden que ustedes cuestionen la presencia de EB en el Gobierno cuando la legislatura está a punto de concluir?

-No nos oponemos a finalizar la legislatura para cumplir con el compromiso adquirido con otras fuerzas políticas. Pero la voluntad de estar o no en un Gobierno no puede ser una cortapisa para reivindicar aquello que entendemos que hay que reivindicar y denunciar aquello que creemos que no va bien.

-¿Sería posible ver a EB pactando con otros partidos en el futuro?

-Queremos recuperar las banderas clásicas de la izquierda, con una actitud muy clara en la defensa de los servicios públicos, en la apuesta por la democracia participativa y por un modelo medioambiental muy potente y de oposición a infraestructuras que devastan nuestro territorio, como la 'Y', la Supersur o determinado modelo energético. Con esas prioridades, es difícil pensar en EB dentro de cualquier Gobierno, pero, en cualquier caso, en eso soy muy 'anguitista' y pongo el 'programa, programa, programa' por delante de cualquier acuerdo.

-Sorprende que usted proponga revisar los acuerdos con PNV y EA cuando encabeza Batzen, la corriente de EB más próxima al nacionalismo.

-Este no es un movimiento que busque perfiles más acentuados en una dirección o en otra, sino un movimiento transversal, de mucha gente en EB que pensamos diferente en algunas cuestiones pero que estamos de acuerdo en lo básico.

-¿Cómo están sus relaciones con el Partido Comunista?

-Son compañeros en EB y no hay ni mejores ni peores relaciones que con otros. En este proyecto no sobra nadie. O EB la construimos entre todos o es difícil construirla.

-Pero ustedes van a formar una candidatura alternativa.

-Se está forjando un movimiento amplio en la base que pide que nuestras reflexiones lleguen a la asamblea y que, en función de su aceptación, pueda presentarse una candidatura alternativa. Es un síntoma de normalidad democrática.

-¿Aspira a encabezar esa lista?

-No me planteo ni encabezarla ni no encabezarla. Por mi nivel de responsabilidad, quizá se ha centrado en mí la visualización de esta hipotética alternativa, pero eso es accesorio. En cualquier caso, si una parte importante de la base de EB entiende que tengo que jugar algún papel, me lo pensaré y responderé con la misma sinceridad que lo vengo haciendo hasta ahora.

-Por supuesto, consideran que la refundación que proponen no sería posible con Madrazo al frente .

-EB ha cumplido un ciclo y toca abrir otro; sin renunciar al pasado, porque ha habido cosas muy buenas, pero proyectando al futuro. No debemos trasladar el debate en términos personalistas, porque el debate político debe ser el protagonista. Pero para reconectar con nuestro potencial electorado tenemos que ofrecer una imagen externa renovada, una organización renovada en lo interno y lanzar un discurso que coincida con las personas. Es difícil pensar que esto sea posible con los mismos equipos de dirección, incluido el coordinador general.

-Madrazo ha prometido no optar a la reelección si no supera el 62% de votos que logró en 2004. ¿Arriesga o tiene garantizado ese apoyo?

-Puede tenerlo. En otro caso, no lo habría manifestado en esos términos. Pero debemos tener cuidado en que no suceda una distorsión entre lo que desea nuestro electorado y lo que plantea nuestra base. Porque quizás en los procesos asamblearios hacemos cosas que aumentan esas distorsiones. Si es así, algo estará funcionando de manera errónea

-¿Y usted, qué riesgo asume con esta apuesta? ¿No se juega su continuidad como portavoz parlamentario?

-Antes de parlamentario he sido militante de EB y voy a seguir militando. Que ocupe un puesto relevante en el futuro de EB o no dependerá del resultado de la asamblea y de lo que los militantes y la dirección entiendan como conveniente. Pero lo más preocupante no sería que yo esté o no en el Parlamento, sino que nuestra asamblea no fuera capaz de generar la ilusión y la esperanza de decenas de miles de personas en Euskadi que sienten la izquierda como necesaria. Yo voy a seguir ahí comprometido.

Tags: Oskar Matute, El Correo, Ezker Batua